Mostrando entradas con la etiqueta Percepción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Percepción. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de octubre de 2013

Ilusiones ópticas en movimiento

Las ilusiones ópticas son imágenes que causan gran curiosidad y que producen curiosos efectos en nuestro cerebro como, por ejemplo, la sensación de movimiento. Algunas de estas imágenes que producen las ilusiones opticas son círculos, esferas y columnas que giran, los péndulos que se mueven, barcos que navegan, formaciones ondulantes, etc.
Hoy os presento estas imágenes sorprendentes para un momento de entretenimiento y distracción. Muchas de ellas han sido creadas por Akiyoshi Kitaoka, profesor de psicología en Kioto (Japón).




ilusiones opticas, movimiento, remolino, efectos visuales, ilusiones ópticas
El fondo del abismo










ilusiones opticas, movimiento, efectos visuales, ilusiones ópticas, semillas que ondean, ondulacion, ondulación,
Semillas que ondean










ilusiones opticas, movimiento, bola que gira, efectos visuales, ilusiones ópticas, esfera que se mueve,
Bola que gira










ilusiones opticas, movimiento, engranajes, efectos visuales, ilusiones ópticas, maquinaria que parece moverse,
Detén los engranajes









ilusiones opticas, movimiento, efectos visuales, ilusiones ópticas, barco que navega, barco en movimient,
¿Hacia dónde va el barquito?










ilusiones opticas, movimiento, efectos visuales, ilusiones ópticas, péndulo que se mueve, pendulo, oscilante, oscilacion,
¿Se mueve el péndulo?










ilusiones opticas, movimiento, anillos, circulos concentricos, círculos concéntricos, efectos visuales, ilusiones ópticas, círculos que gira, circulos girando,
¿Y estos anillos?










ilusiones opticas, movimiento, estrella absorbente, efectos visuales, ilusiones ópticas,
¡Absorbente!









ilusiones opticas, movimiento, serpientes, efectos visuales, ilusiones ópticas, ilusion de las serpientes,
¡Cuidado con las serpientes!










ilusiones opticas, movimiento, puntos que parecen rodar, puntos rodantes, semillas que ondulan, efectos visuales, ilusiones ópticas, semillas ondeantes,
Puntos rodantes










ilusiones opticas, movimiento, maquina y engranajes, máquina y engranajes moviéndose, efectos visuales, ilusiones ópticas, efecto de la maquinaria que se mueve, poleas que se mueven,
Pon en funcionamiento la máquina










ilusiones opticas, movimiento, akiyoshi kitaoka, abismo, absorcion, absorción, el espacio absorbe, efectos visuales, ilusiones ópticas,
¿Sabes a dónde va todo esto?










ilusiones opticas, movimiento, akiyoshi kitaoka, arenas movedizas, puntos que se mueven, puntos ondeantes, efectos visuales, ilusiones ópticas,
Arenas movedizas










ilusiones opticas, movimiento, akiyoshi kitaoka, efectos visuales, ilusiones ópticas, relojes en movimiento, el tiempo gira, columna que gira,
Y el tiempo gira...











ilusiones opticas, movimiento, akiyoshi kitaoka, coches aspirados, puntos aspirados, absorbente, imagen absorbente, imágenes absorbentes, imagenes absorbentes, imagenes que absorben,
Aspirador de coches










ilusiones opticas, movimiento, fractales, fractal, efectos visuales, ilusiones ópticas, columnas movedizas, columnas que se mueven, columnas que giran, efectos opticos, efectos ópticos,
¡Qué mareo!





Nuestros ojos perciben multitud de sensaciones a la vez que nuestro cerebro procesa intentando darle algún significado coherente. Esta complejidad en los estímulos que percibimos hace que se produzcan curiosos engaños visuales o ilusiones opticas.
En realidad, ninguna de estas imágenes se mueve pero ¡quién lo diría!

Espero que hayais disfrutado y os hayais evadido, por un momento, a un mundo de fantasía e imaginación.

Si te ha gustado este artículo puedes ver este original vídeo con varias ilusiones ópticas del maestro Akiyoshi Kitaoka:

https://www.youtube.com/watch?v=aGE0bkKuP64


Además, aquí podeis ver un catálogo con todos los tipos de ilusiones ópticas que existen. Sólo teneis que entrar en el siguient enlace: Catálogo de ilusiones ópticas.




jueves, 11 de abril de 2013

¿Qué son los procesos cognitivos del cerebro?



Desde que nacemos empezamos a aprender. Lo que vivimos va pasando a ser parte de nuestra historia y esa historia es lo que va determinando las decisiones y nuestro comportamiento en el futuro.
La historia se crea a través de nuestra memoria. La memoria son recuerdos y los recuerdos se elaboran con las sensaciones que entran por nuestros cinco sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Las sensaciones son corrientes nerviosas que llegan a nuestro cerebro y éste las percibe y las interpreta. Así, podemos distinguir imágenes, sonidos, olores, sabores y texturas, y, además, podemos determinar si nos gustan o no mediante las experiencias, y las emociones que nos evocan.
Los recuerdos no son algo exacto sino que son pequeños fragmentos de lo que ocurrió que se acumulan en nuestro cerebro. Somos nosotros mismos los que nos encargamos de reconstruir la vivencia para darle un sentido completo a esos pequeños fragmentos que conservamos. Esa es la razón por la que cuando nos juntamos con amigos o familiares y recordamos anécdotas siempre hay puntos de desacuerdo. Los hay que no recuerdan nada, los que exageran, los que quitan importancia, los que creen recordarlo perfectamente, etc… Según cómo nos afectara emocionalmente así se fijó en nuestra memoria y construimos el recuerdo con esa importancia que tuvo para nosotros.
La manera en que construimos los recuerdos es mediante el lenguaje, los convertimos en historias. La palabra es una de las principales formas de comunicarnos, aunque no la que más utilizamos. Nos relacionamos con los demás a través de dos mecanismos: la comunicación verbal y la no verbal. La comunicación verbal es la que realizamos mediante palabras y la no verbal son los mensajes que emitimos y captamos mediante otros elementos como la postura de nuestro cuerpo, los gestos, la mirada, el aspecto físico, nuestro tono de voz e, incluso, los silencios. Se dice que, aproximadamente, la comunicación no verbal ocupa un 10% de la comunicación y la no verbal el 90%. Pero, a pesar de utilizar las palabras en un porcentaje tan pequeño son indispensables para nosotros. Apenas podríamos decir nada a otra persona si no fuésemos capaces de elaborar un mensaje con sentido lógico y pensando bien el objetivo que queremos lograr con nuestra comunicación. Si utilizamos las palabras equivocadas, aunque nuestro lenguaje corporal sea el correcto, lo que conseguiremos será contradecirnos y no nos haremos entender.
Por eso, debemos pensar antes lo que queremos transmitir. El pensamiento es lo que pasa por nuestra mente. La mayoría de la información  que pasa lo hace en forma de imágenes, sonidos y/o palabras. En nuestro pensamiento tendríamos algo así como un traductor de sensaciones, emociones, deseos, impulsos, etc. Lo que nos pasa, por dentro y por fuera, llega al pensamiento y se traduce en palabras para que lo podamos entender. ¿Cuántas veces sentimos algo y no sabemos lo que nos pasa hasta que no conseguimos describirlo? Una vez que podemos ponerle palabras, definirlo, somos capaces de entenderlo, explicárselo a los demás y actuar en consecuencia, es decir, conseguimos razonarlo. Hasta entonces parece que la intranquilidad crece dentro de nosotros. Ese traductor es el razonamiento y también modula la intensidad de todo eso que nos pasa para que no nos afecte de una forma desmesurada y lo sepamos afrontar y comunicar correctamente.
Todas estas funciones: la sensación y atención, la percepción, la memoria, el lenguaje, el pensamiento y el razonamiento es lo que denominamos los procesos cognitivos del cerebro. Es decir, son las principales funciones que desempeña nuestra mente. A simple vista parece que es algo bastante sencillo porque, a diario, realizamos con éxito estas tareas de manera automática. Pero, en realidad, cada una de ellas se compone de subprocesos que a su vez se dividen en muchos otros procesos más pequeños hasta que llegamos lo más básico de nuestra anatomía cerebral, la neurona. ¡Y ella también hace varias tareas! Pero eso es otro tema…

martes, 25 de octubre de 2011

Olfato emocional


El sentido del olfato es el sentido maldito. Lo hemos apartado de nuestras vidas sin saber la importancia que realmente merece. Actuamos como censores y todo lo que, a nuestro juicio, no huela bien debe ser eliminado. Pero, ¿quién decide qué es lo que huele bien o no?
El olor no es más que partículas y sustancias químicas que captamos a través de los receptores de nuestra nariz. De ahí, la información pasa al cerebro donde la valoramos e interpretamos.
Asimilamos el mal olor con aquello que nos resulta desagradable y nos hace poner cara de asco. En realidad, esto tiene que ver con un mecanismo de alerta. Habitualmente, cuando los alimentos huelen mal es porque están estropeados. Visualmente puede que conserven un buen aspecto pero el olor los delata y si no, pensemos en los huevos podridos. Viéndolo así, quizá no resulte tan inútil este sentido.
Existen otros olores que juzgamos como buenos o malos según lo establecido culturalmente. Por ejemplo, siempre nos perfumamos y nos aplicamos desodorante para oler bien porque, supuestamente, el olor corporal no está bien visto. Sin embargo, esto es lo que nos identifica y distingue a cada uno de nosotros. Es algo imposible de esconder o de eliminar porque forma parte de nuestra composición. De lo contrario, seríamos como Jean-Baptiste Grenouille, protagonista de “El perfume”.
Una cosa es que no nos duchemos en unos cuantos días (donde el olor toma otros tintes) y otra es el olor corporal de cada uno. Aunque no nos demos cuenta, incluso recién salidos de la ducha, desprendemos nuestras sustancias químicas propias que son las feromonas. Estas sustancias en los humanos afectan, principalmente, a los mecanismos fisiológicos como, por ejemplo, en el curioso hecho de que mujeres que trabajan o viven juntas acaban sincronizando su ciclo menstrual.
Para otras especies el sentido del olfato es muy importante porque funciona también como medio de comunicación. Interviene en conductas de agresión (marcar el territorio), sexuales (saber cuándo una hembra está en celo), etc. Nosotros poseemos otros mecanismos de comunicación bastante más complejos y no dependemos excesivamente de nuestras sustancias químicas para relacionarnos. ¿O sí?
A pesar de que para los humanos el olfato no sea un canal de comunicación esencial no significa que no esté desarrollado. Somos capaces de distinguir multitud de olores diferentes y entre múltiples intensidades y matices. El problema es que no sabemos identificarlos. Aquí es donde entra en funcionamiento el complemento de este sentido: la memoria. Desde que nacemos percibimos olores que se van almacenando en ella. A medida que vamos creciendo somos capaces de reconocer y poner nombre a muchos olores en cuanto los percibimos. Si nunca hemos estado en contacto con un olor no somos capaces de nombrarlo pero lo almacenamos en la memoria. En cuanto volvemos a entrar en contacto con esa misma sustancia, nuestros recuerdos se activan y somos capaces de distinguirla entre otras múltiples sustancias.
No sólo percibimos un olor a la vez. Cada uno de los que reconocemos está compuesto por multitud de partículas diferentes que, si fuéramos expertos, seríamos capaces de descomponer para nombrarlos uno a uno. Sabemos cómo huele nuestro perfume pero no sabríamos decir cuáles son cada una de las sustancias de las que está compuesta. Y si reconocemos un perfume familiar en otro lugar no sabremos nombrarlo más que por el nombre del producto o de la persona que lo lleva.
Esa es la característica más curiosa de este sentido. El hecho de que intervenga la memoria hace que sea un sentido emocional. Al recordar los olores los asociamos a situaciones vividas y todo el conjunto del recuerdo nos causará una emoción. Si nos transmite sensaciones positivas será porque lo asociamos a algo bueno. Probablemente, las flores nos gustan porque son bonitas pero sobre todo porque huelen bien y eso nos recuerda a la primavera y al buen tiempo. Si nos recuerda a situaciones negativas o sucesos desagradables no nos gustará y calificaremos el olor como malo. Por ejemplo, muchas personas no pueden soportar el olor de los hospitales porque les recuerda a situaciones donde lo pasaron realmente mal.
Es posible que con el olor corporal hagamos lo mismo. Si nos gusta nos llevará a acercarnos a una persona y si no nos alejará. Curiosamente también podemos recordar cómo huele algo o alguien sin necesidad de percibirlo en ese mismo momento.
Por lo general, le damos mucha importancia a nuestras emociones pero no hacemos lo mismo con el olfato. Si nos paramos a analizar lo que nos transmiten los olores nos sorprenderemos de la gran cantidad de detalles que somos capaces de recordar. Mantendremos activa la memoria y nos pondremos en contacto con muchos recuerdos y emociones que quizá creíamos que habíamos olvidado.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Figura o Fondo. ¿Qué es lo importante?


La Escuela de la Gestalt fue una corriente psicológica que surgió a principios del siglo XX. Defendían que nuestra percepción no siempre era objetiva y que nuestra interpretación, a veces, iba mucho más allá que la simple percepción.
Nuestro cerebro recoge la información, es decir, percibe el mundo exterior. Pero, además, realiza otra función no menos importante que es la de codificar y dar un sentido a aquello que percibe. Habitualmente, captamos los estímulos del exterior tal y como son y ése es el significado que le damos. Por ejemplo, vemos una manzana Ѽ (una fruta cuya piel es de color amarillo, verde o rojo con puntitos,  redonda pero achatada por arriba y por abajo, amarilla o blancuzca por dentro y con pepitas en el centro)  y sabemos que es una manzana. Sin embargo, a veces, la realidad no está tan clara y la interpretación puede ser muy diferente para cada persona.
Cuando observamos imágenes consideramos que la figura es lo que sobresale, lo primero que captamos, y el fondo es aquello sobre lo que se colocan las figuras o los objetos. A menudo, el fondo es una base necesaria pero irrelevante, por eso, decidimos no darle tanta importancia y sí centrarnos en las imágenes. Pero, ¿cómo sabemos cuál es el fondo y cuáles son las figuras? ¿Cómo podemos estar seguros de que estamos en lo cierto? Aquí van algunos ejemplos que nos harán dudar y nos llevarán a reflexionar sobre ello.




 


 ¿Un conejo entre la hierba o un pato tumbado?
















 


¿Un saxofonista o una cara de mujer?










  



   
    







        ¿Una calavera o una pareja?
  


















 






¿Don Quijote y Sancho o los molinos?










  








 
 
¿Y aquí? ¿Cuántas cosas eres capaz de ver?


En nuestra vida cotidiana, en multitud de situaciones, la figura y el fondo se pueden intercambiar. Por eso, no debemos quedarnos sólo con lo primero que nos venga a la mente. Ante los hechos de la vida debemos reflexionar y leer entre líneas, como se suele decir. Así, acontecimientos que nos parecen negativos quizá no lo sean tanto o ciertos malentendidos tengan una explicación mucho más simple. A la hora de afrontar los problemas puede que no lleguemos a la solución porque no nos estamos centrando en la raíz del conflicto. Es más, es posible que nosotros mismos nos estemos creando problemas que en el fondo no lo son y nos estemos quitando un tiempo que deberíamos dedicar a disfrutar de lo que realmente merece la pena.