Mostrando entradas con la etiqueta recuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recuerdos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de marzo de 2014

Copia de seguridad del cerebro, memoria perpetua y emociones (II)

La semana pasada nos quedamos con esta pregunta. ¿Por qué no es bueno tener tan buena memoria? La memoria normal es imprecisa y se construye a base de emociones. No podemos recordar nada con exactitud porque nuestra capacidad para memorizar es limitada, debemos eliminar viejos recuerdos irrelevantes para dejar espacio a los nuevos. Además, la memoria, al igual que los recuerdos, se deterioran con el tiempo, perdemos capacidad de almacenamiento en nuestra memoria y somos capaces de recuperar muchos menos recuerdos.

memoria, recuerdos
Podemos eliminar recuerdos irrelevantes o dolorosos para mantener a pleno funcionamiento nuestra capacidad para almacenar información y preservar nuestra salud mental.

Cada acontecimiento que vivimos nos produce una emoción y, según esa emoción, así guardamos el recuerdo en la memoria. Un recuerdo son pinceladas de lo que ocurrió; pequeños apuntes sueltos que, para tener consistencia, redactamos añadiendo información que le dan a ese recuerdo un significado coherente. Y esa información que unifica el recuerdo está basada en la emoción que experimentamos en aquel momento o la que nos produce cuando recordamos. Esto no significa que nos inventemos el pasado pero sí que lo rellenamos para darle una coherencia. Por esta razón, las historias de varias personas sobre un mismo acontecimiento pueden ser tan distintas y no tiene por qué estar mintiendo ninguna.
La posibilidad de olvidar hace que podamos prescindir de detalles poco importantes, como lo que comimos tal día como hoy hace siete años o lo que llevábamos puesto el día cinco de agosto de cualquier año. La memoria también sirve para que podamos fijar esos recuerdos que tienen una importancia especial en nuestra vida y lo podamos distinguir del día a día. Los recuerdos que se fijan en nuestro cerebro tienen un significado especial y nos produjeron emociones intensas, tanto para bien como para mal.
Al recordar, nuestra memoria se ve influida por nuestro estado de ánimo. Cuando estamos de buen humor nuestra memoria recuerda episodios positivos y esto hace que nos sintamos bien. En cambio, cuando nos encontramos tristes, solemos recordar eventos negativos lo que hace, a su vez, que nuestro estado de ánimo disminuya. Es decir, las emociones y la memoria crean un círculo que se retroalimenta. Nuestro estado de ánimo hace que nuestra memoria recuerde episodios con el mismo signo y, esos recuerdos, mantienen un mismo estado de ánimo, acorde con los recuerdos que evocamos.

memoria, recuerdos,
Los recuerdos se modifican con el tiempo para ajustarse a nuestros estado de ánimo.

Por otro lado, cada vez que recordamos un episodio y nuestro estado de ánimo actual no está totalmente en consonancia con el del recuerdo, ese recuerdo se modifica. Los detalles con que unimos los pequeños fragmentos que recordamos realmente van cambiando y se adaptan al estado de ánimo que tenemos en ese mismo momento de recordar. Este hecho junto con el olvido protege nuestra salud mental porque nos ayuda a superar momentos difíciles o estresantes. Hace que esas vivencias no sean tan duras o parezcan tan lejanas que ya no nos producirán el mismo dolor. Estos mecanismos nos ayudan a prevenir o vencer la depresión y nos ayudan, también, a superar el estrés postraumático.
Ahora bien, si no pudiéramos librarnos de la realidad objetiva y cruda, ¿podríamos hacerle frente? Estaríamos condenados a recordar cada momento de nuestra vida sin la oportunidad de perdonarnos a nosotros mismos. Los buenos recuerdos dejarían de ser tan buenos porque al estar presentes constantemente perderían su valor positivo y dejaríamos de apreciarlos. Esa información pasaría a tener un valor neutro y perderíamos la capacidad de disfrutar del recuerdo y de la sorpresa de poder recordar hechos que pasaron hace tanto tiempo.
Por lo tanto, hagámonos esta pregunta ahora: ¿estamos seguros de que nos gustaría tener una copia de seguridad de nuestro cerebro?

miércoles, 12 de marzo de 2014

Copia de seguridad del cerebro, memoria perpetua y emociones (I)

Mucho se habla de tecnología y de las copias de seguridad para no perder nuestra información más valiosa. Pero, ¿y si pudiéramos hacer una copia de seguridad de nuestro propio cerebro?
Hacer un backup, o copia de seguridad, consiste en copiar toda la información de un dispositivo y guardarla en otro dispositivo diferente con el objetivo de poder recuperar esa información en cualquier momento si se produjera un fallo en el dispositivo original.

evolucion digital humana, copia de seguridad del cerebro, inteligencia artificial, ciborgs,

Pero ¿y si el dispositivo original fuera nuestro cerebro? Podríamos crear una copia de seguridad de nuestro cerebro y jamás olvidaríamos nada, todos los conocimientos y recuerdos permanecerían para siempre. Tampoco habría lugar a equívocos con los recuerdos y desenmascararíamos a los mentirosos sin esfuerzo.
Esto plantea la posibilidad la inmortalidad. Podríamos seguir viviendo sin necesidad de nuestro cuerpo físico, ya que la copia de seguridad abarcaría tanto la memoria como la personalidad y la capacidad de sentir emociones.
Además, tendría un gran uso en medicina, ya que sería posible restaurar la memoria en personas que sufren demencias o pérdidas de memoria por algún tipo de accidente o enfermedad. Quizá todos seríamos mucho más felices por tener la seguridad de recordar todo y poder acceder en cualquier momento a la información completa que hemos ido almacenando a lo largo de toda nuestra vida.

cerebro, copia de seguridad del cerebro, backup del cerebro, inteligencia artificial,
Podríamos llegar a tener un cerebro sin necesitar un cuerpo

Se cree que esa copia de seguridad consistiría en una copia de las estructuras y de las conexiones neuronales de nuestro cerebro y de la información almacenada en él. Así, se podría utilizar la información recogida siguiendo la misma manera de procesar esa información que tiene una persona concreta. Por eso, ante un caso de amnesia o de demencia se podrían regenerar las mismas estructuras dañadas y mantener y utilizar la información que se posee.
En realidad, existen personas que no necesitan una copia de seguridad de su cerebro porque jamás olvidan nada, tienen una memoria autobiográfica superior. Son los hipertimésicos o hipermnésicos, personas que pueden recordar con total precisión cada día de su vida. Existen muy pocas personas en el mundo con este trastorno que fue descubierto en 2006. Quienes se ven afectados por esta alteración poseen una memoria autobiográfica muy extensa, que comienza a una edad muy temprana, la pubertad generalmente. Pueden recordar cada día de su vida con todos los detalles como si hubiese ocurrido ayer, o incluso, como si estuviera sucediendo justo en el momento de recordarlo.
Pero, ¿por qué no es bueno tener tan buena memoria?
La próxima semana lo descubrirás...