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martes, 6 de mayo de 2014

Dating, la búsqueda de amor sin compromiso en las redes sociales.

Las redes sociales son una realidad en nuestras vidas. Estamos rodeados de amigos y contactos que, a veces, no conocemos más que de vista o de haber compartido una tarde con amigos en común.
Pero no sólo están las redes sociales como Facebook o Twitter en las que compartimos información con amigos. La evolución natural de las redes sociales ha dado lugar al boom de las páginas de dating, redes sociales específicas para conocer gente y buscar nuevos contactos sociales e íntimos. Páginas como Badoo, eDarling, Meetic, Match, etc. son webs donde se desarrolla el dating.

dating
El dating surge para satisfacer necesidades afectivas y sexuales


Vivimos en un mundo deshumanizado en el que cada vez es más difícil establecer relaciones de amistad, de pareja o de cualquier otro tipo. Tenemos grandes dificultades para establecer el contacto con la realidad porque no podemos pasar sin nuestras redes sociales habituales donde tenemos a todos nuestros amigos juntos sin necesidad de verlos presencialmente. Sin embargo, este contacto con nuestros amigos es cada vez más vago y, en muchas ocasiones, se reduce a un “me gusta”.
Al igual que estamos distantes con nuestros amigos también lo estamos para conocer a gente nueva. Las posibilidades de entablar nuevas relaciones desde el plano real se ven reducidas debido a que no pasamos tanto tiempo fuera de casa y cada vez realizamos menos actividades que supongan un contacto real con otras personas, hacemos cursos on-line, trabajamos desde casa, tenemos a nuestros amigos en Whatsapp o en las redes sociales, etc. Así vamos perdiendo habilidades sociales para establecer nuevos contactos.
Desde nuestro ordenador nos sentimos más seguros y el hecho no ver la cara de la persona con la que hablamos nos permite tomarnos ciertas libertades que de otra forma no podríamos. No vemos la cara de aceptación o de rechazo, sólo sabemos si nos responden pero nuestra identidad no queda comprometida porque el rechazo es algo privado y anónimo.
Por otro lado, en internet tendemos a mostrar nuestra mejor imagen, con lo que tenemos un concepto idealizado de todas las personas que están en las redes sociales. Así nuestras expectativas también van en consonancia con lo que vemos; creemos que vamos a encontrar a nuestra pareja ideal pero la verdad es muy diferente. Primero, porque puede que nosotros mismos creamos no estar a la altura y, segundo, porque la hora del encuentro puede que nos lleve a un fracaso en nuestras expectativas por descubrir que, en realidad, no hay nada de ideal en la persona con la que nos ilusionamos.
Sin embargo, somos seres sociales y necesitamos contacto humano: físico, cariño, sexo, pero, sobre todo, apego, aceptación, comprensión y estabilidad. Instintiva y evolutivamente buscamos la supervivencia pero esta misma evolución hizo que desarrolláramos un cerebro capaz de tener sentimientos complejos como es el amor.

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El dating se suele hacer mediante páginas web específicas

Por esta razón no podemos dejar de buscar contactos interpersonales que satisfagan nuestras necesidades de seres sociales. Así surge el dating, de la necesidad de entablar una relación rápida y sin demasiados costes emocionales.
Aunque también se utiliza el dating para encontrar parejas estables, no suele ser así en la mayoría de los usuarios. Por lo general, buscamos contactos de una noche o contactos esporádicos que no tienen demasiada duración en el tiempo porque no suelen dar muy buenos resultados. Acabamos dándonos cuenta de que no es lo que buscábamos o lo que creíamos que íbamos a encontrar o puede que nuestros objetivos y los de las personas con las que entablamos relaciones no coincidan.
Además, tenemos miedo al dolor y a pasarlo mal. Por eso, procuramos mantener estos contactos esporádicos que nos proporcionan una pequeña dosis de afecto aunque después nos quede el vacío por dentro. Los sentimientos de soledad pueden volverse más fuertes lo que nos lleva a una búsqueda más ansiosa por todas las redes sociales de contactos para sentirnos más valorados y aceptados.
Los adolescentes y jóvenes no sólo utilizan el dating y sus plataformas virtuales para aliviar su soledad sino que también es una forma de experimentar, probar lo desconocido de una forma, más o menos, segura. En cambio, en las personas adultas, también existe el miedo a quedarse solo en un futuro cada vez más cercano porque a medida que pasa el tiempo se reducen más nuestras posibilidades de conocer a otras personas. Las amistades que tienen obligaciones familiares comienzan a distanciarse por falta de tiempo y de intereses comunes a los que no las tienen. Y, de nuevo, nuestra red social se ve más reducida y nos aporta nuevos argumentos para buscar contactos más afines a nosotros.

jueves, 14 de febrero de 2013

Amor, Oxitocina y Bienestar



Cariño, encaprichamiento, amor vacío, amor romántico, amor sociable, amor fatuo y amor consumado. Estas son las formas de amor que encontró el psicólogo Robert J. Sternberg cuando formuló su teoría triangular del amor. Cada pareja que existe o que se forma es completamente diferente a las demás. Existen tres componentes clave que son la intimidad, la pasión y el compromiso. En todas ellas no se dan todos los elementos y, los que se dan, se combinan de diferente manera, incluso con el tiempo, puede que cambien esos componentes. Con estas combinaciones se originan estas siete formas de amor. La combinación de los tres elementos da lugar al amor consumado que sería el más completo.
La pareja se forma cuando dos personas deciden compartir su vida con todas las vicisitudes que acontecen. Con el tiempo aprenden a quererse, aceptarse, ayudarse, cuidarse, a compartir… y se convierten en la figura de apego del otro miembro de la pareja. El apego es un lazo afectivo muy intenso que nos lleva a buscar la proximidad y a mantener el contacto con los otros a lo largo del tiempo. La figura de apego se percibe como una base segura que proporciona refugio en momentos de tristeza, malestar o miedo.
Cuando somos niños nuestras figuras de apego son los padres y cuando somos adultos pasa a ser la pareja. No sólo para las adversidades están nuestras parejas sino que también comparten nuestros éxitos y disfrutan de nuestras virtudes. La manera en que se forma el apego es con los actos diarios. Una relación segura se ve reforzada, además de con la comunicación, con las muestras de cariño que las dos personas se prodigan, desde miradas y gestos a besos, abrazos y relaciones íntimas.
Las relaciones sexuales son el exponente máximo de la demostración de amor en la pareja. Los beneficios que se obtienen son inmejorables. Acercan a la pareja puesto que es una nueva forma de conocimiento y de comprensión del otro. El ejercicio físico que se lleva a cabo hace que se libere tensión, nuestros músculos se pongan en funcionamiento y se oxigene el cuerpo ayudando a relajarnos. Como con todo ejercicio físico, nuestro cuerpo produce más endorfinas naturales que aportan bienestar y reducen el dolor. Además, la liberación de hormonas que se produce hace que mejore el aspecto físico y el ánimo.
Una de las hormonas que se liberan es la oxitocina, también llamada la hormona del amor o del enamoramiento. Esta sustancia regula algunos aspectos fisiológicos de las emociones. Parece que fomenta la confianza, la empatía, la generosidad y reduce el miedo social. De esta manera, en la pareja, los vínculos que unen a ambos miembros se verán también fortalecidos.
Al contrario de lo que muchos piensan, las relaciones sexuales no son un instrumento de reconciliación ante las disputas. No es una forma de solución de problemas por sí solo. La única forma de arreglar un problema es mediante la comunicación. Dialogar y plantear puntos de vista para después buscar juntos una solución satisfactoria para ambos es lo que hará que se superen los problemas. Y una vez resueltos, sí será la hora de premiarse por llegar a la reconciliación. Es decir, las relaciones sexuales no han de tomarse como herramienta de reconciliación sino como premio a su consecución.
Nuestro estado de felicidad se refleja en nuestro estado anímico y repercute especialmente en los que tenemos más cerca. Hacer partícipes de nuestra felicidad al otro hará que también se sienta bien porque se sentirá parte responsable de ese bienestar. Se fragua así, un círculo positivo que se alimenta de los cuidados mutuos de la pareja. El respeto, la buena predisposición y la empatía facilitarán la superación de las dificultades y fortalecerá la relación.